Orlando Zapata, la última mentira contra Cuba


Armando Unsain
Rebelión

A pesar de sus tan solo mil doscientos cincuenta kilómetros de punta a punta, Cuba recibe la atención mediática digna de todo un gigante. Las multinacionales de prensa se vuelcan en un nuevo ataque contra Cuba. Hace un mes el motivo fue que se negara la entrada a Cuba al eurodiputado del Partido Socialista Español, Luis Yañez. Hoy es la muerte de Orlando Zapata. Estas situaciones no son nuevas para el pueblo cubano que se ha visto, desde hace más de medio siglo, sometido a una constante campaña de desprestigio contra su soberanía y su libertad. La media occidental no se inmutó cuando le fue denegada la visa de entrada a España a Rodolfo Alarcón, viceministro cubano de Educación, con motivo de una conferencia universitaria a la que fue invitado. Alarcón no venia a España a reunirse con líderes de Al Qaeda o de ETA, grupos armados que han ocasionado la muerte a cerca de 1.000 ciudadanos españoles. Pero Rodolfo Alarcón es sólo uno más de los miles de cubanos a los que el Gobierno español les deniega la visa de forma sistemática y silenciosa. No tengo la estadística del número de españoles a los que se les deniega su visado para entrar en Cuba, pero la comparativa seria muy interesante. El motivo de la visita del señor Luis Yáñez era reunirse con individuos que son financiados por Estados Unidos, país que ha causado la muerte a más de 3.500 ciudadanos cubanos y ha ocasionado daños materiales y económicos valorados en más de 93.000 millones de dólares.

En 2008 el gasto total del Gobierno estadounidense, dedicado a promover la disidencia y la subversión contra el Gobierno cubano ascendió a la suma total de 80 millones de dólares. Parte de los cuales han sido entregados por los exiliados cubanos, que representan el brazo más fascista del Congreso de los Estados Unidos y que aportan el 15% de la suma total de dólares que se desempeña para las campañas electorales, con motivo de su gran acto circense al que califican como elecciones democráticas. Estos demócratas tan perseguidos por la “dictadura castrista” curiosamente pasean tranquilamente por la isla, dan conferencias sobre derechos humanos y se sientan en las terrazas de lujosos hoteles a defender generaciones perseguidas por la “malvada revolución”.

Pocos son los ciudadanos estadounidenses o europeos que conocen la escalofriante cifra de cubanos que han sido asesinados por el imperialismo o el coste económico y humano que ha supuesto el bloqueo para Cuba. Pero muchos son los que hoy conocen el nombre de Orlando Zapata gracias a la política estadounidense y europea contra Cuba, que como muy bien definió el Jefe del Departamento de Estado, el Señor I:D Mallory: “Debe utilizarse cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba… a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Es interesante analizar las líneas generales de ataque trazadas por diferentes periódicos españoles, que desde una única voz, se lanzan como alimañas, una vez más, contra Cuba. El periódico Público , supuestamente progresista, es el único que no abre en portada con la noticia de la muerte de Orlando Zapata, pero dedica dos artículos de opinión. En el primero, firmado por Juan Carlos Escudier, ofrece los mismos datos oficialistas con los que se acusa al Gobierno cubano como culpable de asesinato y hace una lamentable reflexión sobre “ las cosas por las que merece la pena hacer una revolución (…) y cosas por las que la revolución deja de merecer la pena ”, atreviéndose a citar, además, a Martí. Y finaliza escribiendo que “no se hace una revolución para que personas como Orlando Zapata tengan que morir pidiendo justicia”. Y es verdad, se hace para que la mayoría del pueblo cubano viva defendiendo su dignidad. Su compañero de redacción, Manuel Saco, acusa a Cuba por defender una revolución permanente y la compara con la llamada “revolución pendiente” de los fascistas españoles. Después, desde una postura totalmente reaccionaria, pasa a describir una serie de sucesos históricos del “sangriento comunismo” para terminar confesando: “me cuesta lo indecible explicar por qué soy de izquierdas”. A mí también me resulta difícil entender que alguien tenga semejante opinión de las revoluciones sociales y aún se pueda considerar de izquierdas, quizás sería mejor que no hiciera mas esfuerzos y se reconociera como lo que es: un reaccionario de derechas y un pésimo periodista que no se ha molestado en realizar la labor de investigación que debería corresponder a cualquier comunicador. Pero lo más curioso de este análisis es que El Mundo , El País , ABC y La Razón , arranquen todos en portada con la misma noticia y dediquen un total de 25 páginas entre reportajes o artículos de opinión. Las televisiones no se quedaron atrás y han contribuido con su humilde opinión al acoso contra Cuba en todos los informativos o programas de contertulios, llegando a otorgar a esta noticia mayor importancia que a un gran derbi entre Real Madrid y Barcelona. Las diferencias de criterios entre los medios se ha centrado en discutir si la postura del Gobierno español es o no lo suficientemente agresiva hacia Cuba. Todos están de acuerdo en “promover la democracia en Cuba”, desde vías más o menos radicales. Todos han tenido como principales informantes del suceso a personas relacionadas con la disidencia cubana o familiares del fallecido. Y todos se han centrado en defender la misma línea periodística en la que se acusan al “régimen castrista de asesinar a Orlando Zapata”. Pero se olvidan que apoyar el derrocamiento del gobierno legítimo en cualquier país es atentar contra su soberanía y su autodeterminación. Curiosamente este delito, tipificado en las leyes internacionales, no se aplica a aquellos gobiernos que a diario incumplen y atacan a los derechos más fundamentales de la humanidad. El caso más flagrante en esta materia corresponde a los Estados Unidos, pero ninguna otra potencia se atreve a promover el cambio en su forma de gobierno y mucho menos a financiar material o económicamente a aquellos que pudieran estar dispuestos a dirigir dicha transición por cualquiera de las vías posibles. Tampoco, hasta la fecha, nadie se ha atrevido a acusar de asesinato, incluso con pruebas, a alguna de las grandes potencias que declaran las guerras invasoras por secuestrar los recursos naturales o por lograr posiciones estratégicas. Y ninguno de estos periodistas ha realizado su labor desde la deontología ética que supuestamente ha de regir su profesión y en la que debería prevalecer la defensa de la imparcialidad ante los poderes económicos o políticos. El verdadero periodista ha de ser capaz de contrastar los juicios de valor u opinión enfrentados.

Hubiera deseado encontrar tan solo una voz que defendiera otra postura en dichos medios, no ya favorable al Gobierno cubano, sino simplemente distinta. Pero no ha sido posible y jamás lo será, mientras la información esté secuestrada por los monopolios de la información.

En medios alternativos como Rebelión , La República o Cubainformación podemos encontrar otra realidad bien distinta. Se intenta ir mas allá de la muerte de Orlando Zapata especificando las razones por las que el fallecido se encontraba en prisión y los motivos por los que comenzó su huelga de hambre. Según Gonzalo Sánchez, periodista de Rebelión , Orlando Zapata declaró textualmente en el juicio por el que fue encarcelado que: “conspiraba para derrocar a la dictadura cubana” y no precisamente de forma pacifica, ya que según se demostró en los tribunales éste mantenía vínculos con Ángel de Fana, uno de los mercenarios que dirigía el brazo armado del grupo terrorista Alfa 66. Algunos de los cabecillas más importantes de este comando, entrenado y armado por la CIA, han devenido en traficantes de droga, organizadores de la mafia y del crimen en la Florida. Desde Cubainformación , Guillermo Nova afirma, al igual que Gonzalo Sánchez, que Zapata: comenzó una huelga de hambre pidiendo unas mejoras carcelarias, como tener una cocina y un teléfono personal en su celda, cosas que no se tienen en ningún centro penitenciario del mundo y para ello hizo un pulso que no podía ganar”. Además Nova, también comenta que: “ se han realizado denuncias de supuestas detenciones a lo largo del día, para evitar que los opositores puedan llegar a Banes, ciudad donde se realizará el entierro, entra en contradicción con que Martha Beatriz Roque, miembro del grupo de los 75 y con una licencia extrapenal por motivos de salud, partió desde La Habana hacia Banes en un microbús en compañía de una decena de Damas de Blanco y Vladimiro Roca. Roque incluso aseguró telefónicamente al diario El País que no habían tenido problemas de movilidad o que se les hubiese impedido viajar afirmando que se encontraban de camino al lugar”.

Desde los medios oficiales cubanos, El Diario Gramma (Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba), podemos encontrar, en el artículo de Enrique Ubieta Gómez, los motivos por los que Orlando Zapata se encontraba detenido y todos sus antecedentes penales, los cuales han sido completamente ignorados por la prensa internacional.

“Pese a todos los maquillajes, se trata de un preso común que inició su actividad delictiva en 1988. Procesado por los delitos de "violación de domicilio" (1993), "lesiones menos graves" (2000), "estafa" (2000), "lesiones y tenencia de arma blanca" (2000: heridas y fractura lineal de cráneo al ciudadano Leonardo Simón, con el empleo de un machete), "alteración del orden" y "desórdenes públicos" (2002), entre otras causas en nada vinculadas a la política, fue liberado bajo fianza el 9 de marzo de 2003 y volvió a delinquir el 20 del propio mes. Dados sus antecedentes y condición penal, fue condenado esta vez a 3 años de cárcel, pero la sentencia inicial se amplió de forma considerable en los años siguientes por su conducta agresiva en prisión. En la lista de los llamados presos políticos elaborada para condenar a Cuba en 2003 por la manipulada y extinta Comisión de Derechos Humanos de la ONU, no aparece su nombre —como afirma, sin verificar las fuentes y los hechos, la agencia española EFE—, a pesar de que su última detención coincide en el tiempo con la de aquéllos. De haber existido una intencionalidad política previa, no hubiese sido liberado once días antes. Ávidos de enrolar a la mayor cantidad posible de supuestos o reales correligionarios en las filas de la contrarrevolución, por una parte, y convencido por la otra de las ventajas materiales que entrañaba una "militancia" amamantada por embajadas extranjeras, Zapata Tamayo adoptó el perfil "político" cuando ya su biografía penal era extensa”.

Invito a la reflexión, a todos aquellos interesados en conocer la verdad. Es cierto que lo hago desde la imparcialidad, teniendo en cuenta que mi condición no es la de periodista ni la de vocero asalariado, sino la de un defensor de la Revolución Cubana. Hoy, una vez más, puedo decir que siento orgullo del pueblo cubano y su proceso revolucionario que continúa sin doblegarse, en lucha contra el imperialismo y cultivando el internacionalismo marxista y el humanismo fidelista en los “oscuros rincones” del planeta, sin perder la fe en su consigna; un mundo mejor es posible.