Para el occidental promedio, la actual invasión etíope de Somalia es sólo
una operación militar más que tiene lugar en un país distante en la guerra
contra el terror del Islam. Para los somalíes, la invasión no es nada menos que
una catástrofe humillante. Los somalíes son profundamente nacionalistas; pero
su pasión nacionalista hacia su país no les impidió cometer guerras civiles
genocidas auto-infligidas que debilitaron su tejido cultural, sus instituciones
políticas y su autoridad central de manera que después de 16 años sin un Estado
en función, Somalia se halla hoy bajo la ocupación de su enemigo histórico más
odiado: Etiopía.
La última invasión etíope de Somalia es un conflicto entre la Unión de
Cortes Islámicas (ICU, por sus siglas en inglés) y una Alianza por la
Restauración de la Paz y el Contraterrorismo (ARPCT) patrocinada por USA, un
grupo de señores de la guerra somalíes respaldados por Etiopía y USA. Después
del colapso en 1991 de la autoridad central en Somalia y de la guerra civil
resultante, la ICU emergió como una organización de base como reacción ante la
ausencia de ley, la violencia en el país. A falta de autoridad política central
y utilizando sobre todo la ley Sharia, y otros valores somalíes tradicionales (xeer y dhaqan), la ICU
logró llevar la ley y orden a todo el país. También pudo proveer servicios
esenciales como la atención sanitaria y educación. Así, las cortes de la ICU
fueron la única fuente de estabilidad para la sociedad civil, mientras los
señores de la guerra continúan aterrorizando a los somalíes comunes. Mientras
la ICU pudo eliminar las drogas y las armas de las calles en sus comunidades,
muchos intentos de forjar un gobierno transitorio fracasaron por altercados
sobre la repartición del poder. El actual Gobierno Federal Transitorio es el
último de muchos de estos esfuerzos estériles.
En junio de 2006, la Unión de Cortes Islámicas asumió el poder centralizado
sobre muchas partes del sur, incluyendo la capital, Mogadishu. Esta acción tuvo lugar en
parte después de que se reveló que la
Por otra parte, la ICU pudo limpiar las calles de los grandes centros
urbanos como Mogadishu
de armas y drogas y también asear la ciudad. Los puertos marítimos y los
aeropuertos volvieron a abrirse para el tráfico comercial después de 1995. El
gobierno Bush
siguió tratando a la ICU como una organización terrorista y comenzó a buscar su
derrocamiento utilizando a Etiopía como Estado testaferro para hacer su trabajo
sucio a cambio de incentivos en dinero para los señores de la guerra y para el
líder etíope, Meles
Zenawi.
Los somalíes ya han sufrido tanto. Su país ha carecido de autoridad central
desde 1991. No hay una pizca de evidencia de que Somalia represente una amenaza
para la seguridad de USA ni existe ninguna evidencia de que los islamistas
estén dando refugio a al Qaeda
o a otros grupos terroristas. En el contexto de la extrema humillación a manos
de su enemigo histórico, Etiopía, es casi seguro que el actual apoyo de USA a
la invasión etíope de Somalia, incrementará el odio hacia USA.
Meles Zenawi enfrenta una encarnizada
oposición de varios grupos opositores dentro de Etiopía que lo acusan de
usurpación ilegal del poder político, de amaño de los resultados electorales,
de arrestar a sus críticos en algunos casos, de matar a cientos de personas que
participaban en protestas pacíficas contra su mal gobierno. Por lo tanto, la
repentina invasión de Somalia es una estrategia perfecta para reforzar su
legitimidad como líder nacional que puede defender a Etiopía contra el
terrorismo islámico; Internacionalmente, le permite posicionarse, y a su
nación, como amigos de USA y como el hombre fuerte de Bush en el Cuerno de África en la
guerra global de USA contra el terror islámico. En este contexto, el gobierno
de Bush pudo
hacer pasar rápidamente por el Consejo de Seguridad la resolución bastante
dudosa que dio luz verde a Zenawi
para invadir Somalia.
La Resolución 1725 sobre Somalia autoriza una fuerza regional de la
Autoridad Intergubernamental de Desarrollo (IGAD) y de la Unión Africana (UA)
para proteger al débil Gobierno Nacional Transitorio en Baidoa y para entrenar sus fuerzas.
También autoriza el levantamiento parcial del Embargo de Armas para Somalia de
1992.
Numerosos somalíes que no son religiosos, vieron que su seguridad mejoró
bajo el gobierno de las IUC. Además, muchos somalíes en la diáspora mundial
somalí apoyan a la IUC por las mismas razones pragmáticas. La mayoría de los
somalíes estaban dispuestos a dar a la IUC suficiente tiempo para limpiar las
calles de armas y violencia. Después de volver a restaurar la ley y el orden en
las calles, habría sido posible, aunque lentamente, modernizar algunas de sus
interpretaciones y las aplicaciones de la Sharia islámica. Además, las leyes de
la Sharia ya
forman parte del sistema de valores culturales somalíes.
Muchos somalíes de la diáspora estaban dispuestos a volver a Somalia y a
reconstruir el país, una vez que se asegurara la paz y la seguridad. Pero
ahora, hemos vuelto a los viejos, horribles días en los que adolescentes con
AK47 sobre camionetas, acostumbraban a aterrorizar a la población local. Es
difícil predecir lo que el futuro traerá a Somalia. Puedo predecir fácilmente
el siguiente guión: Meles
Zenawi es
cristiano y recibe la mayor parte de su poder político y militar de la tribu
Tigre. Como resultado, los soldados invasores en Somalia proceden en su mayoría
de su tribu Tigre cristiana. Esos soldados no hablan en lenguaje somalí; una
vez que estén bien dentro de Somalia, estarán expuestos a ataques de la gente
local.
Irónicamente, la invasión de Somalia por Zenawi ha destruido toda posibilidad
que el débil gobierno federal transitorio pueda haber tenido de gobernar
Somalia. Los señores de la guerra ya eran odiados por todos los somalíes por su
corrupción. Ahora serán aborrecidos como traidores y secuaces del enemigo
número uno del pueblo somalí – Etiopía. La historia de la animosidad entre
Somalia y Etiopía es larga. En esta condición humillante, los somalíes se
volverán los unos contra los otros, habrá interminables recriminaciones,
venganzas y contra-venganzas. Las luchas del poder envueltas en intrigas y
misterio continuarán.